Cuando se reconoce la verdadera naturaleza de la mente, se desarrolla todo el potencial y cualidades inherentes a nuestra naturaleza búdica, uno se libera de las emociones perturbadoras y las ideas rígidas que nos limitan, desde este estado de total conocimiento y poder solo se experimenta la ausencia de miedo, el gozo espontaneo y la compasión activa para el beneficio de todos los seres.